El origen del té

El té tiene su origen en Oriente, donde se consume desde hace unos 4500 años. Desde entonces, en distintas civilizaciones se ha desarrollado una cultura entorno a él de manera que ha llegado a cobrar un protagonismo importante en la vida cotidiana.

Inicialmente fue apreciado por su agradable sabor y por la sensación de bienestar que producía tomar una taza de té, aunque ahora no podemos olvidar que también aporta innumerables propiedades medicinales, tal y como se ha venido demostrando desde hace años.

¿Cómo se prepara un buen té?

Para preparar una buena taza de té tan sólo necesitamos seguir unas pautas muy sencillas:

CALENTAR EL AGUA:

Si utilizamos agua del grifo es conveniente hervirla previamente para evitar que cualquier impureza desvirtúe el sabor del té. Si por el contrario utilizamos agua filtrada o embotellada, no es necesario llevarla a ebullición. Es importante después que respetemos las temperaturas indicadas para infusionar cada tipo de té, tal y como veremos a continuación.

RESPETAR LA TEMPERATURA DEL AGUA Y EL TIEMPO DE INFUSIÓN:

La temperatura a la que se “riegan” las hojas y el tiempo que debemos dejarlas reposar, varía según el tipo de té:

Té negro y rojo: 100 ºC – 3-5’

Té verde y blanco: 70-80ºC – 2-3’

Té Oolong: 80ºC – 3-5’

Infusiones: 100ºC – 10’

¡No te preocupes! En EspéciaTé te indicaremos cómo debes hacer tu infusión cuando realices tu compra.

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